lunes, junio 09, 2008

LA SOLEDAD BUSCADA


LA SOLEDAD BUSCADA

Dicen algunas personas que hay dos tipos de soledad. La soledad sentida, y la soledad buscada.

La soledad sentida es aquella que experimentamos sin querer. De pronto sentimos que no estamos rodeados de gente, y si lo estamos,, sentimos que nada tienen que ver con nosotros, que no cuadramos en ese grupo. Nos sentimos solos, estemos o no acompañados.

Nos invaden ideas de que para que estamos aquí, que no valemos lo suficiente, que somos raros porque no encontramos nuestro lugar en el mundo. Porqué otros tienen tantos amigos?, porqué yo tengo pocos y los que tengo no duran mucho?.

La Soledad buscada es aquella que llega, generalmente cuando nosotros queremos, o, algunas veces, aunque inesperada, la aceptamos de buen grado. Nos sentimos agusto en soledad. Es un momento para nosotros mismos, para disfrutar de nuestra propia compañía.

Que diferencia hay entre las dos. Solemos preguntar ¿porqué unas personas sienten la primera, y son infelices, y otras la segunda?. Yo prefiero preguntarme ¿qué puedo hacer para que la primera se convierta en la segunda?. Cómo puedo hacer para que un momento de la más depresiva soledad, se convierta en un momento de creatividad, de conocimiento de mi mismo, de crecimiento…?

Tal vez sea un problema de búsqueda. Busco en los demás que llenen un vacio y si no los tengo, el vacio se torna cada vez más grande. ¿si? ¿siento que cada vez yo soy más pequeño y menos valioso para los demás? ¿y si busco en mí mismo para llenar ese vacio? ¿y si busco charlar conmigo, como charlo con un amigo, para conocerme mejor, para apreciarme? A lo mejor descubro que no soy tan raro; sino que tengo claros mis gustos e intereses, y que no estoy dispuesto a sacrificarlos con tal de tener gente a mi alrededor, pero que no me aporta casi nada.

- ¿Pero, si no se lo que quiero, ni lo que me gusta, ni nada sobre mí.?

O casi nada. Quizá es que no estoy acostumbrado a escucharme lo suficiente. Suelo buscar fuera de mí, lo que debería buscar en mi interior. Busco crecer con las aportaciones de los demás, cuando los cimientos de mi edificio, debo ponerlos yo. Los demás pondrán parte de la decoración de mi casa. Pero yo debo distribuir las habitaciones y poner los materiales con los que me sienta satisfecho. Tendré pues que buscar que materiales son los que hacen que me sienta como en casa.

Esta búsqueda deberá ser para aprender de ella. Es decir, no me pondré como objetivo encontrar, sino aprender de mi búsqueda, crecer con mi búsqueda, saborear mi búsqueda. Así, aprenderé, creceré y me saborearé a mi mismo. Y sabré quien soy, que es lo que me gusta y me querré, y estaré bien conmigo mismo, no estaré incomodo con mi soledad. Será una oportunidad de crecer aún más, de conocerme aún más.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

EXCELENTE ese poema, o es una vivencia personal???

Me encanto de verdad que si y mucho...

Saludos cariñosos y muy intensos desde caracas Venezuela...

París

RafaMD dijo...

Muchas gracias por tu opinión. Sí, es personal.
Mi objetivo al publicarlo es que pueda ayudar al que lo lee a ser algo más feliz en su vida.
Así, una vez más, gracias por tus saludos. Son bien recibidos y muy agradecidos.
Un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...
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Rodrigo Ariel dijo...

Cómo ser feliz en soledad

Existen personas que disfrutan mucho estando solas pero en cambio, también existe gente que lo pasa mal en soledad y sufre. Quienes se han acostumbrado a estar siempre en pareja, se sienten un tanto vulnerables ante el abandono imprevisto. La soledad también se puede llevar peor en función de la edad.

http://psicologia-terapias.blogspot.com.ar/2013/03/como-ser-feliz-en-soledad.html#.Un7X03Az0-o

Rafael Muñoz dijo...

Cierto querida amiga. En general, cuando la soledad no es buscada, puede tornarse bastante desagradable. Especialmente cuando falta nuestra pareja o compañero de vida.
Por esto, cuando buscamos el verdadero amor, es más interesante buscar aquel que nos ayuda a crecer y sentirnos completos con nosotros mismos, es decir, no como una media naranja, sino como una naranja completa. O cualquier otra fruta, por seguir con el simil.
Así, nos daremos cuenta que aunque las ausencias son dolorosas, al no haber dependencia, será más fácil superar el duelo y seguir hacia adelante con nuestra vida, teniendo una nueva oportunidad de vivir y disfrutar de nuestro presente.
Un abrazo y mucho ánimo.

Conde Milout dijo...

Me tomo el atrevimiento de decir que muchos años después de tu publicación....pude encontrar algo con que de verdad me siento identificado. La soledad buscada...una vez encontrada es señal de un poder enorme que se obtiene al conocerse de veras uno mismo...vas con pasos seguros por la vida, y siempre en ascenso. Yo la estoy viviendo asi a mis 40 años y puedo decir que me siento sumamente felíz, disfruto tanto de hacer cosas que me gustan ...es simplemente hermoso y espectacular...saludos desde Paraguay
Luis

Rafael Muñoz dijo...

No es un atrevimiento, es una gozada. Una gozada que estés seguro de tus pasos, que te hayas reencontrado, que estés feliz y que hayas aprendido a disfrutar de todo aquello que la vida te ofrece.
Me alegra haberlo compartido contigo y con el resto de los que nos leen.